"Cuando la felicidad de la otra persona es tu felicidad, eso es amor" -Lana del Rey (compositora y cantante)

No se necesita buscar etimológicamente del latín, del griego, ni del sánscrito para saber que la palabra “enamorado” significa sentir amor hacia otra persona. Aun así, he buscado el significado en el diccionario y dice que estar enamorado: “Es un estado emocional surgido por la alegría, en el cual una persona se siente poderosamente atraída por otra” (Wikipedia, 2016).

Se dice que la época de enamorados es la época más linda de la vida. Esa época en la que simplemente nos disponemos como personas a enamorar o a ser enamorados por alguien. Es una apertura que existe en nuestro cuerpo, mente, y nuestro espíritu. Primero hay disposición y luego hay intención. Nos disponemos a tratar algo nuevo y luego intentamos enviarle amor a alguien. En un inicio talvez ni siquiera sabemos qué es el amor, pero estamos dispuestos a descubrirlo. Intentamos atraer o conectar con alguien de la manera más sutil posible, a manera de protección hacia nosotros mismos; para que si nos rechaza no afectemos tanto nuestra vulnerabilidad. Con gestos casi imperceptibles o una mirada, le declaramos nuestro amor o al menos nuestro interés a la otra persona y esperamos atentos por una respuesta, y si de alguna manera muy sutil también esa persona nos deja saber que corresponde nuestro interés, nos entra un estado de alegría infinita al saber que nuestro amor puede o está siendo correspondido. Recuerdo que cuando estaba en esa etapa, no había situación más importante en mi vida que sentirme correspondido. No importaban las calificaciones, el trabajo, la situación económica, la vivienda, la comida, etc. Estaba dispuesto a apostar mi felicidad por ese amor. 

Lo único que le importa a la persona enamorada es poder seguir cultivando ese sentimiento de alegría que surge de la correspondencia del amor que puede existir entre las dos personas que se sienten atraídas.

Regresemos al estado emocional del amor de la misma manera que nos disponemos a enamorar a alguien. Subamos nuestra frecuencia de manera que irradiemos esa disposición de recibir amor y generemos la intención de dar amor. Cultivemos el amor dentro de nuestro ser, recordando siempre que debemos amarnos a nosotros mismos primero para poder atraer el amor de los demás y así mismo para poder dar amor.

La postura de la semana para practicar enamorarnos de nosotros mismos, abrir nuestro corazón, y cambiar nuestra frecuencia es Supta Baddha Konasana, lo que en español sería una mariposa reclinada hacia atrás. En esta pose cultivemos nuestro amor y dispongámonos a dar y recibir amor.

La tarea de la semana es más un proyecto de vida. Escojamos enamorarnos de alguien de la misma manera que algún día nos dispusimos a encontrar el amor en nuestra vida. Podemos enamorarnos o re-enamorarnos de alguien como nuestros hijos, nuestra pareja, o podemos enamorarnos de alguien en secreto por el resto de nuestras vidas para que esa intención nos ayude a cultivar el sentimiento dentro de nuestro ser. Por último también podemos encontrar un amor que trascienda nuestra propia existencia como el amor a Dios, a un Ser Superior, a nuestro Ser Interior, a la Conciencia Colectiva, al Campo Unificado, o a cualquier otro Ser Superior de su propia elección. Recuerdo que alguna vez le pregunté a mi Tía Abuela, Monja de Claustro, que porque no se había casado, y ella me contestó que su verdadero amor era Dios.

Bibliografía

Wikipedia. (10 de Septiembre de 2016). Enamoramiento. Recuperado el 12 de Septiembre de 2016, de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Enamoramiento