“La Tierra no nos pertenece. Nosotros pertenecemos a la Tierra.” -Jefe Seattle (Indígena)

Los seres humanos somos Terrestres porque vivimos en el Planeta Tierra. Este es nuestro planeta y es el único que tenemos; amémosle y amemos a todos sus habitantes, plantas, y animales. 

El Planeta Tierra está vivo; tiene espíritu. Nos conecta con el Universo. Por eso en las clases de yoga ponemos especial énfasis en enraizarnos, en arraigarnos a la Tierra, parándonos fuertes y con posturas que nos asientan y que conducen nuestra energía hacia y desde la Tierra hasta nuestro chacra de la corona.

Se podría decir que los seres humanos somos como unas pequeñas antenas que transmiten la energía de la Tierra y que tratamos de levantar esa energía y enviarla al Universo, pero también alimentamos la Tierra con nuestra propia energía. La Tierra y su espíritu abarca nuestra propia consciencia y genera lo que se conoce como Conciencia Colectiva; el cúmulo de la conciencia de todos los seres humanos que habitamos en este planeta, sumada aquí la conciencia de las plantas y animales. Es así como conectándonos con la Tierra en realidad también nos estamos conectando con la conciencia de todos los seres vivientes y el Universo, y de esa manera surge también lo que los Ateos conocen como el Campo Unificado o que los creyentes conocen como Dios.

Seamos un poco más conscientes de nuestra relación con la Tierra y sus habitantes, incluyendo plantas y animales. Vivamos respetando nuestro planeta; honrando su presencia en nuestras vidas y respetando a todos sus habitantes ya que a la final todos estamos subidos en el mismo transporte que nos lleva viajando por el universo y alimentando nuestra consciencia.

La postura de la semana es una variación de la postura del cocodrilo, en la que vamos a abrir nuestros pies hacia los lados, dejar que se abra nuestra cadera, pero también vamos a abrir los brazos hacia los lados de manera como que estuviésemos dándole a la Tierra un abrazo de cuerpo entero. Con la frente en el piso conectémonos con la Tierra y enviémosle nuestra mejor energía.

La tarea de la semana, del mes, del año, y de la vida es ser un poquito más conscientes de nuestra relación con la Tierra, con sus animales, con sus plantas, y con los demás seres humanos. Respetemos la Tierra y vivamos brindando amor a todos sus habitantes. Vivamos sabiendo que por medio de la Tierra estamos conectados con todos y que nuestra energía es tan vital para la Tierra como la Tierra es para nosotros.