"Mientras encuentras lo que buscas, se feliz con lo que tienes" -Anónimo

Quiero empezar recalcando que no quiero decir que seamos conformistas, ni que dejemos nuestras ambiciones de lado, o nuestro afán de superación, pero si quiero enfatizar que debemos encontrar un cierto grado de conformidad con nuestra vida; especialmente si algún rato nos encontramos observando la vida de los demás y peor envidiando sus vidas en lugar de trabajar por la nuestra. 

Las religiones del mundo también tratan de proveer a sus feligreses de un cierto grado de conformidad, como por ejemplo en el Cristianismo y Judaismo que se ofrecen los 10 Mandamientos y uno de ellos dice “No codiciar”, que en otras palabras nos invita a ser felices con nuestra propia vida y con lo que tenemos y lo que somos.

La verdad es que siempre van a existir personas que tienen más dinero que nosotros, o que son más famosas, o que son más poderosas, o que son más fuertes, o que simplemente tienen talentos que nosotros no los tenemos. Sin embargo, hay algo que no podemos comparar, y es el grado de felicidad. En otras palabras, podemos ver que hay personas que tienen más que nosotros, pero ese poseer más, acaso les hace más felices? 

Algunas personas justifican su vida convenciéndose de que esa es la voluntad de Dios, o sea, se convencen de que Dios quiere que su condición de vida sea tal o cual, y por lo tanto llegan a la conformidad de esa manera (incluso en algunos casos al punto de no auto-superarse) pero permítanme plantear la siguiente hipótesis: “qué tal si cada uno de nosotros escogió su propia vida con anticipación antes de llegar a este mundo, con el único objetivo de alcanzar la felicidad, limpiar karma (deshacerse de los errores pasados), y/o auto-realizarse”. En otras palabras, si la vida fuese una competencia para con nosotros mismos por alcanzar la felicidad plena o auto-concernos, y nosotros mismos diseñamos nuestra vida antes de nacer, pensando en así alcanzar nuestra felicidad plena; estaríamos ahí conformes con nuestra vida?

Escojamos vivir nuestra vida como que si cada uno de nosotros la hubiese prediseñado de esa forma, de manera que no nos demos la oportunidad de renegar o envidiar la vida de los demás. Aceptemos con conformidad nuestra realidad, como nuestra propia forma de aprender de nosotros mismos y de lo que la sociedad a nuestro alrededor tiene para enseñarnos. Y si alguna vez nos encontramos en una situación de inconformidad con nuestra propia vida, preguntémonos, qué es lo que yo mismo me propuse aprender mediante esta situación? Qué es lo que ésta situación está aquí para enseñarme?

La postura de la semana para practicar la conformidad es anantasana que en español sería una extensión de la pierna sobre el costado. En esta postura sintámonos cómodos sobre nuestro costado y luego levantamos la pierna al cielo y nos tomamos el pie para recordarnos que dentro de la conformidad siempre tiene que haber un grado de auto-superación.

La tarea de la semana es observarnos a nosotros mismos cada vez que nos notemos envidiando la vida de alguien más, que como dice el dicho, “nadie sabe lo de nadie”, y que de pronto la vida de la persona a la que estamos envidiando puede estar llena de otras dificultades que nosotros ni siquiera imaginamos, y que por otro lado nuestra vida es solo nuestra, y es nuestra responsabilidad vivir conformes, aportando a nuestra felicidad diaria.